Edificada sobre una de las dos colinas que dominan la ciudad, en siglo XVIII, y declarada Monumento Histórico Artístico de carácter local por la academia de San Fernando en 1983, se divisa desde la lejanía, y dibuja, junto con el castillo y la Torre del Rellotge, la silueta característica de Monòver. El estilo de la ermita sigue modelos del barroco valenciano, pero deriva de posiciones claramente barrocas italianas, con una suave mezcla de neoclásico. Es la única de la diócesis que utiliza la curva, y solo existe otra ermita de estas características en toda la Comunidad Valenciana, la capilla de la Comunión de Santa María de Elche.
Sus autores pueden ser José Gonzálvez de Coniedo o Lorenzo Chápuli. Se trata de un edificio aislado de planta rectangular dividido en tres espacios diferenciados. Al sur un atrio porticado con tres arcos sobre columnas de piedra, en la zona intermedia la capilla y al norte la sacristía o casa de la santera.La capilla es de planta centralizada en forma elíptica cuyos ejes miden aproximadamente nueve y doce metros, siendo norte-sur la orientación del mayor, con el acceso hacia el sur y el altar en tipología de retablo en el lado opuesto. Una cúpula de media naranja se apoya sobre la cornisa; cúpula que en el trasdós (al exterior) se observa en doble curvatura, terminada en teja vidriada en color azul. Se trata de un espacio centralizado de amplia difusión a lo largo de la historia de la arquitectura religiosa occidental y que alcanza notable éxito en las postrimerías del barroco y época neoclásica, que corresponde con la construcción de la ermita.
Cabe señalar la Basílica de la Virgen de los Desamparados en cuanto a la tipología. En el interior destaca el suelo de grandes losas de piedra, y la decoración a base de guirnaldas, cenefas, florones en relieve y la utilización de capiteles corintios.



